A Hagesídamo, vencedor en el pugilato Leedme en voz alta el nombre del vencedor olímpico, el hijo de Arquéstrato, a ver en qué parte de mi espíritu está escrito, pues se me había olvidado que le debía un dulce canto. Musa, tu y la Verdad, hija de Zeus, con la mano enderezadora, rechazad la censura embustera de que he faltado contra el huésped.... así también cuando un hombre, Hagesidamo, que ha conseguido victorias llega al predio de Hades sin ser cantado, con vana aspiración ha obtenido para su esfuerzo placer breve; pero sobre ti la lira de grata voz y la dulce flauta esparcen su encanto. Nodriza de tu ancha fama son las Piérides, hijas de Zeus. Yo he emprendido esta tarea con afán y me he posado sobre el glorioso pueblo locro, para verter miel sobre esta viril ciudad. Al hijo seductor de Arquéstrato he elogiado, pues le vi vencer con la fuerza de su puño junto al altar de Olimpia en aquella ocasión: poseía esa mezcla de hermosur...
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